sábado, 3 de octubre de 2009

Égloga de Garcilaso 4ª


Égloga de Garcilaso 4ª

Este hipérbaton le da más realce. Prolonga a nuestros ojos, a nuestra sensibilidad, el sumergirse de la ninfa.
“El agua clara con lascivo juego
Nadando dividieron y cortaron,
Hasta que el blanco pie tocó mojado
Saliendo de la arena al verde prado”.
Aquí vemos la fina sensibilidad de Garcilaso.
Nos plasma maravillosa y delicadamente el paso de las ninfas por las aguas.
Hay un ritmo, una armonía que rivalizan –podemos decir_, con el garboso nadar de las ninfas.
“En la hermosa tela se veía
Entretejidas las silvestres rosas
Salir de la espesura y que venían
Todas a la rivera presurosas,
En el semblante tristes y traían,
Cestillos blancos de purpúreas rosas,
Las cuales esparciendo, derramaban
Sobre una ninfa muerta que lloraban”.
Una tenue melancolía, un dolor contenido, envuelve esta estrofa.
En ella hay una tensión, un interés que no se rompe hasta el último verso.
El poeta ha sabido suscitar ese interés: “salir de la espesura”. Cuando las
“silvestres diosas” salen de su escondite, algo grave les mueve.
Mantiene este interés: “venían presurosas, tristes, traían rosas”.
Y esta tensión mantenida a lo largo de toda la estrofa, estalla en sollozos en la última palabra del último verso:
“Sobre una Ninfa muerta que lloraban”
“Todas con el cabello desparcido
Lloraban un ninfa delicada,
Cuya vida mostraba que había sido
Antes de tiempo y casi en flor cortada”.
Continúa fluyendo la melancolía, el dolor de poeta. ¡Cómo se refleja en estos versos el alma dolorida de Garcilaso!.
No nos describe la Ninfa. Simplemente: “Ninfa delicada”. Pero los dos versos siguientes nos sugieren toda una beldad perfecta:
“cuya vida mostraba que había sido
Antes de tiempo y casi en flor cortada”.
El último verso es de una fuerza, de una intensidad poética admirable.
“cerca del agua en un lugar florido
Estaba entre la hierba degollada”.
Una instantánea poética . Maravillosa. Estos sólo los plasma un poeta.
Es un contraste doloroso. Una joven sin vida en un paraje lleno de flores, pleno de vitalidad.
Lo mismo podríamos decir de la comparación:
“cual queda el blanco cisne cuando pierde
Su dulce vida entre la hierba verde”.
El cisne pierde la dulce vida, entre la naturaleza frondosa, rebosante de vida.
Es una comparación tierna, dulce, delicada. Como el caso lo requiere.
En esta égloga puso Garcilaso toda su alma, sensible, delicada, dolorida, de magnífico poeta.
Juan Margallo Bazago

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