
Escribir
Llevo el corazón a hombros,
Como una cruz a cuestas,
Que me tiene y que le tengo,
Que me supera y supero.
A esta altura de mi vida,
A los cuarenta y tres, que los tengo,
Una cosa tengo cierta
Y es que disfruto escribiendo.
Por mucho que rice el rizo,
Por muchos que a mal lo tengan,
He de escribir mientras viva,
A oscuras, tientas o a ciegas.
Que tanto tiempo perdido,
Tantos complejos y penas,
Tanta depresión y dudas,
Eran sin que lo supiera,
Más que semilla cosecha,
Reventadita de frutos.
Yo, que me creía vacío,
Sin trapío, por la izquierda y la derecha,
Ahora resulta que tengo,
Floreciente y dando frutos,
Una eterna primavera.
¡Ni yo mismo me conozco!
¡Tan fértil es la cosecha!