viernes, 30 de octubre de 2009

¿POR QUÉ TE QUIERO?


¿Por qué te quiero?

Por qué te quiero? Preguntas.

Eso me pregunto yo

¿Por qué te quiero y te quiero

Y me explota el corazón?

¿serán tus ojos tranquilos?,

Tu frente, será tu voz,

Que me hiere con sus versos,

Que me convierte en canción?

¿Será tu sonrisa abierta,

Como una lluvia de sol?

¿O son tus melancolías,

Que si se escriben ni son?

¿Por qué te quiero preguntas?

Eso me pregunto yo.

¿Por qué te quiero y te quiero

Y me duele el corazón?

¿Será tu niñez altiva

La causa de mi dolor?

¿Será tu melena al viento,

O tu riqueza interior?

¿Tal vez tu cuerpo desnudo

Juego de espumas y sol?

¿O son tus manos que buscan

El beso que no nació?

¿Por qué te quiero me dices,

Cuando debieras decir,

Por qué no vives?, Y entonces,

Entonces te diría así:

¡me muero porque te quiero

Y más no sabría decir!.

domingo, 25 de octubre de 2009

ROSA ROJA


2. Rosa Roja

Rosa de agosto,

que entre siete escalones y la fuente

brotaste porque sí.

Rosa de agosto,

que habías brotado ente agua y flores

así porque sí.

¡Canto rojo del alma,

que abarca el sentido,

rojo encendido así porque sí!.

Canto rojo del alma,

que abarca el sentido,

rojo encendido,

así porque sí.

De la misma manera,

quisiera,

brotar en ti.

miércoles, 14 de octubre de 2009

"OBLIGADO SILENCIO DEL OLVIDO"



2. Romance de color violeta
Por Juan Margallo Bazago

Verde con verde, violeta.

Rojo con rojo amarillo.

Tiro que tiro mis penas,

Tiro que tiro cuchillos.

Carne con carne dolores.

Voces con voces son gritos,

Tiro que tiro mis días,

Tiro que tiro mis ritos.


Besos con besos, poemas,

Ira con ira, coraje.

Rompo que rompo mis versos,

Hierve que hierve mi sangre.


Calma con calma remanso.

Vida con vida, mi amor.

Cojo que cojo te quiero,

Quito que quito dolor.

domingo, 11 de octubre de 2009

POEMARIO: “OBLIGADO SILENCIO DEL OLVIDO”


1. Obligado Silencio del Olvido
Por Juan Margallo Bazago

Me está rondando la tristeza eterna
Esa tristeza tan total, tan mía.
Esa que hasta hace poco,
Era mi compañera.

Hasta que te encontré.
Mi mundo se rehízo.
Dejé de soñar lo que no fui,
Para hacer de mis sueños un camino.


Camino trazado en ti y por ti.
Siguiendo tras tu huella y beso a beso,
Y ahora…en ti perdido.

Hablabas de amargura en tu última noche.
De mi amargura casi con regocijo.
Yo escuchaba tu voz y miraba tus labios,
Recogiendo una a una tus palabras,

Mientras Paula en su mundo que ve lo que no vemos,
Reflejaba en un papel mi yo, mi alma.

Un yo cansado y frío, impotente aunque parezca enérgico.
Perdida la esperanza.
Un yo absurdo y ridículo.
¡Un yo que ya no es nada!

Hablabas de amargura en tu última noche.
Hablabas de amargura y yo callaba.

Y era mi silencio un grito hondo y no lo oíste.
Y era mi silencio un tiéndeme tu mano, y no escuchabas.
Y era mi silencio una rodilla en tierra fracasada.

Hablabas de amargura en tu última noche .
Hablabas de amargura y yo callaba.

sábado, 3 de octubre de 2009

Égloga de Garcilaso 4ª


Égloga de Garcilaso 4ª

Este hipérbaton le da más realce. Prolonga a nuestros ojos, a nuestra sensibilidad, el sumergirse de la ninfa.
“El agua clara con lascivo juego
Nadando dividieron y cortaron,
Hasta que el blanco pie tocó mojado
Saliendo de la arena al verde prado”.
Aquí vemos la fina sensibilidad de Garcilaso.
Nos plasma maravillosa y delicadamente el paso de las ninfas por las aguas.
Hay un ritmo, una armonía que rivalizan –podemos decir_, con el garboso nadar de las ninfas.
“En la hermosa tela se veía
Entretejidas las silvestres rosas
Salir de la espesura y que venían
Todas a la rivera presurosas,
En el semblante tristes y traían,
Cestillos blancos de purpúreas rosas,
Las cuales esparciendo, derramaban
Sobre una ninfa muerta que lloraban”.
Una tenue melancolía, un dolor contenido, envuelve esta estrofa.
En ella hay una tensión, un interés que no se rompe hasta el último verso.
El poeta ha sabido suscitar ese interés: “salir de la espesura”. Cuando las
“silvestres diosas” salen de su escondite, algo grave les mueve.
Mantiene este interés: “venían presurosas, tristes, traían rosas”.
Y esta tensión mantenida a lo largo de toda la estrofa, estalla en sollozos en la última palabra del último verso:
“Sobre una Ninfa muerta que lloraban”
“Todas con el cabello desparcido
Lloraban un ninfa delicada,
Cuya vida mostraba que había sido
Antes de tiempo y casi en flor cortada”.
Continúa fluyendo la melancolía, el dolor de poeta. ¡Cómo se refleja en estos versos el alma dolorida de Garcilaso!.
No nos describe la Ninfa. Simplemente: “Ninfa delicada”. Pero los dos versos siguientes nos sugieren toda una beldad perfecta:
“cuya vida mostraba que había sido
Antes de tiempo y casi en flor cortada”.
El último verso es de una fuerza, de una intensidad poética admirable.
“cerca del agua en un lugar florido
Estaba entre la hierba degollada”.
Una instantánea poética . Maravillosa. Estos sólo los plasma un poeta.
Es un contraste doloroso. Una joven sin vida en un paraje lleno de flores, pleno de vitalidad.
Lo mismo podríamos decir de la comparación:
“cual queda el blanco cisne cuando pierde
Su dulce vida entre la hierba verde”.
El cisne pierde la dulce vida, entre la naturaleza frondosa, rebosante de vida.
Es una comparación tierna, dulce, delicada. Como el caso lo requiere.
En esta égloga puso Garcilaso toda su alma, sensible, delicada, dolorida, de magnífico poeta.
Juan Margallo Bazago