
Égloga de Garcilaso 2 parte
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A propósito de ritmo, todas las palabras claves de estos cuatro versos, llevan acento rítmico:
“Tajo”_ “Soledad”_ “Sauces”.
¿Es casualidad? No. Es poesía.
Toda de hiedra revestida y llena,
Que por el tronco va hasta la altura.
“Hiedra”_ “Tronco”. Surge el detalle en el paisaje sencillo.
Pero aún no nos ha presentado más que parte de su oasis. Aún no nos lo ha completado:
Y así la teja arriba y encadena
Que el sol no halla paso a la verdura;
El agua baña el prado con sonido,
Alegrando la vista y el oído.
Es toda una sombra translúcida, donde el sol no puede penetrar. Es una red de verdura. Es de destacar:
“El agua baña el prado con sonido”.
En ese “Sonido” nos da el fluir rumoroso del río y a la vez el ruidito que hace la tierra reseca al absorber el agua vivificante.
Este verso nos da una sensación de transparencia, frescura. Se puede explicar en parte, porque es un endecasílabo casi enteramente yámbico. Además este acento recae sobre las vocales abiertas: “a”.
Otra vez el mismo interrogante. ¿Pero es que Garcilaso escogió sus vocales?. No. Las intuyó.
Es un lugar ameno lo que Garcilaso nos describe: “Prado ameno”,
Movióla el sitio umbroso, el manso viento,
El suave olor de aquel florido suelo.
Pero basta la primera estrofa para confirmar esto. El poeta nombra expresamente dos sentidos: “alegrando la vista y el oído”.
No nombra el tacto. Pero ya se supone que la frescura de este oasis no puede pasar desapercibido para nuestro rostro.
“Con tanta mansedumbre el cristalino
Tajo en aquella parte caminaba,
Que pudieran los ojos el camino
Determinar apenas que llevaba.
Este rincón de la naturaleza que versos después maravillará a la ninfa, puede decirse que maravilla al Tajo. Por eso “con tanta mansedumbre caminaba”. Es como si el río cobrara vida y se extasiara ante tal paisaje.
Todo viene ligado, todo motivado.
Luego una pincelada más, en concreto para expresar mejor su afirmación:
“Que pudieran los ojos el camino
Determinar apenas que llevaba”.
Tan lenta era su corriente, que no se adivinaba hacia dónde fluía. Hacia arriba o hacia abajo.
Estos versos producen una sensación de fluencia, de continuidad. La explicación está en el tiempo verbal: imperfecto_ precisamente expresa una idea continuada_ y un encabalgamiento. Un encabalgamiento suave, prolongado: “cristalino”, termina un verso y su sustantivo: “Tajo” está al comienzo del siguiente.
Así se alarga el verso y nos produce esa continuidad, esa mansa fluencia.
Lo mismo ocurre en los dos versos siguientes, con “camino” al final de un verso, y “determinar al principio del siguiente.
De este modo la misma colocación de las palabras, nos ambientan, nos ponen en comunicación más directa con lo que expresan.
Estamos contemplando la mansedumbre de las aguas tranquilas ,
cuando :
“peinando sus cabellos de oro fino
Una ninfa, del agua do moraba,
La cabeza sacó y el prado ameno
Vido de flores y de sombra lleno.
Estos cuatro versos son más ágiles, más dinámicos que los cuatro anteriores, Parte del efecto lo deba a ese indefinido “sacó”. Es un tiempo abrupto, cortante. Muy propio aquí.
La agilidad de estos versos resalta aún más, puesto que están en contraste con la continuidad de los cuatro anteriores.
Sin embargo el “vido de flores y de sombras lleno” me parece un verso sereno al menos no tan dinámico como los dos anteriores. Puede indicarnos la paz que invadíó a la ninfa al contemplar aquella “amena soledad”; o bien el pasmo de la misma ante aquel rincón
de la naturaleza. O las dos cosas a un tiempo.
Me baso en la estrofa siguiente:
Movióla el sitio umbroso el manso viento
El suave olor de aquel florido suelo.
Las aves en el fresco apartamiento
Vió descansar el trabajoso vuelo.
Es decir, conmovió todos sus sentidos: vista, tacto, olfato.
El poeta no ha olvidado un solo detalle. Movióla “el sitio umbroso” “manso viento”, “suave olor”.
Un lugar acondicionado para ninfas…(continuaremos)